lunes, 26 de diciembre de 2011

Destino: Montenegro

La República de Montenegro, con capital en Podgorica, está situada en el suroeste de la Península Balcánica, delimitando con Serbia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Albania y el Mar Adriático. El relieve de Montenegro es muy montañoso y está cubierto de bosques. Existen además numerosos lagos y cañones, entre los que se encuentra el mayor de Europa. En líneas generales, su relieve se puede dividir en tres zonas: una zona montañosa al norte, donde se encuentra el punto más alto del país, el Durmitor de 2.522 metros; el centro, cubierto de bosques que condicionan el sistema de vida de algunas regiones; y la costa, donde se encuentra la “Boca de Kotor”, fiordo declarado patrimonio de la humanidad.


Parque Nacional Durmitor, situado al noreste del país

Encontramos tres tipos de clima: en la región montañosa, al norte, el clima es subalpino, con inviernos fríos y con nieve y veranos templados. En el centro de Montenegro se da un clima semicontinental, con temperaturas que pueden llegar a 40ºC en verano y a -10ºC en invierno en las llanuras del Norte y del Este, un clima continental con inviernos fríos y veranos muy calurosos. En la costa, los inviernos son generalmente suaves, la temperatura media es de 9ºC en enero; el verano, en cambio, es seco y caluroso, con temperaturas medias que oscilan entre los 23ºC y los 25ºC. Es la costa montenegrina, durante casi todo el año hace sol. El número medio de días soleados es de 240 al año.


Bahía de Tivat, al suroeste del país

La cultura de Montenegro se ha visto influenciada por otras culturas, como son la cultura serbia, la ortodoxa, la eslava, la adriática y, en general, la del centro de Europa (hecho que se debe a su posición geográfica). En la costa, predomina el catolicismo, mientras la influencia bizantina es la mayoritaria en el interior. Un aspecto que tiene su reflejo en las construcciones del país: dichas influencias impregnan su arquitectura. Respecto a la gastronomía, cabe señalar los ingredientes en los que ésta se basa. Son el queso, la carne y la fruta, destacando una bebida popular elaborada a partir de uva o manzanas fermentadas: la rakija.  


Ciudad histórica de Budva

Sin duda, un país lleno de contrastes; de diversidad, étnica y religiosa; y de paisajes de ensueño. Un lugar que ha de estar en la lista de todo viajero y que, por supuesto, apunto en la mía. =)


Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación

jueves, 10 de noviembre de 2011


Alejándonos del posible ensalzamiento de la figura de su protagonista, la película Hacia rutas salvajes nos reconcilia con nosotros mismos. Inspirada en una historia real, muestra la aventura implícita en el vivir y en la búsqueda de nuestro vínculo con la naturaleza. Una película que invita (al menos a mi me han dado ganas de ello) a conocer otras formas de vida, otros paisajes y otras costumbres para, finalmente, desarrollarse y conocerse uno mismo.

Sin la unión de todas y cada una de las piezas que conforman nuestro planeta, no seríamos capaces de comprender la diversidad y la belleza de nuestro mundo.